jueves, 2 de noviembre de 2017

La plaza de San Sebastián se independiza


El independentismo no es sólo una cuestión política que campe allá por el noreste. También es un concepto vital, telúrico e incluso urbanístico. Véase si no el caso de la plaza de San Sebastián, en Antequera. Su independencia está a punto de ser consumada, pues va a ser segregada de un espacio común, barroco y renacentista. A pesar de que no toda la plaza comparte esa segregación: la mitad va a permanecer más o menos barroca, frente a la otra mitad que, según parece, va a entrar de lleno en la modernidad urbanística. Está claro que una mitad de la plaza prefiere romper con el inmovilismo secular, y la otra no se siente a gusto con tan vertiginoso salto adelante. Lo que provoca una animada polémica entre los barroquistas/renacentistas y los modernistas/preciosistas. Tal vez la solución sea dejar pasar 155 años (155 es una cifra arreglalotodo) y comprobar entonces qué perspectiva de la plaza ha perdurado. Y nosotros que lo veamos.

sábado, 1 de julio de 2017

Bienvenidos a Caracho


En los años 90 Antequera ofrecía mayores y más variadas posibilidades de ocio que en la actualidad. A ello contribuyó, sin duda alguna, la discoteca al aire libre Caracho, situada en la carretera del Valle de Abdalajís. Miles de personas se congregaban allí cada fin de semana, y eran frecuentes las actuaciones musicales y fiestas patrocinadas por importantes marcas comerciales. Pero algo pasó, no se sabe bien qué ni tampoco exactamente cuándo, y el apogeo de Caracho se diluyó en un lento e imparable declive.

martes, 21 de junio de 2016

Azul

Relato finalista del XXVII Premio de Narracion Breve de la UNED


Era un azul tornadizo. Lo miraba a los ojos y siempre me sorprendía su tonalidad. Cambiaba conforme avanzaba el día. Variaba del claro al oscuro dependiendo del sol intenso, de las nubes atormentadas o del crepúsculo gélido. Sus pigmentos se alteraban si se ponía nervioso, cuando negaba que me quisiera y en las horas de miedo. Yo era una niña de quince años aferrada a una huidiza esperanza azul. Creía que si tenía fe el mundo se derrumbaría sobre cualquier otra persona. Como mi vecino Hans, por sus torpes faltas de ortografía. Tal vez caería a plomo para sepultar a Ilse, la hija del panadero, que se burlaba de mí con su cara redonda cuando me veía en la cola del racionamiento. Seguro que los escombros lloverían del cielo para golpear al señor Jawer, el alcalde, siempre jadeante, tan infeliz, tan colérico.

lunes, 19 de octubre de 2015

Brujas, genios, sacrificios humanos y una inspectora de policía en el Valle del Baztán


Cuando compré el libro me sonaba vagamente que formaba parte de una trilogía. Lo tuve muchos meses sobre la repisa de la salita. No me acordaba de que estaba allí. Bueno, en realidad ni siquiera me acordaba de haberlo comprado. Un buen día lo descubrí medio sepultado por una capa de polvo y decidí llevármelo a la cama. Antes le pasé el plumero. Esa noche L. encendió su ebook y miró de reojo el volumen que yo tenía entre las manos. Me dijo: "Ése es el segundo libro de la trilogía que yo estoy leyendo". Pensé que era una suerte: cuando acabara el que tenía entre mis manos retrocedería al primero y después saltaría al tercero. Fácil, ¿no? Así fue como entré en el mundo de la Trilogía del Baztán (Dolores Redondo, Editorial Destino, 2015). Unas 1.600 páginas de brujas, genios, sacrificios humanos y una inspectora de policía en lucha consigo misma. Una excelente muestra del género negro con vetas del fantástico y de la intriga psicológica.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Elegir en los años ochenta


En los canales de la televisión de pago, con relativa frecuencia, te sorprenden con rarezas en forma de película que te dan en la sién y te dejan conmocionado. Hace unos días, sin ir más lejos, me encontré en horario de tarde con Elígeme (Choose me, Alan Rudolph, 1984). Es lo que se dice una película de culto, que ví en su momento en el cine, y que me impresionó. Un pecado de juventud, sin duda.

domingo, 9 de agosto de 2015

Groedlandia, una esquimal y un niño


Smila es mestiza, hija de una inuit y un danés. Cuando era niña fue forzada a trasladarse a Dinamarca. Una esquimal en Copenhague. Lejos de su tierra natal, Groedlandia, incomunicada ante un idioma extraño y asfixiada por la privación de los grandes espacios en los que reina la nieve. Muchos tipos de nieve. La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Hoeg (Círculo de Lectores, 1995), arranca con la muerte de un niño. Smila contempla el escenario del suceso. Y sabe que no fue un accidente.

jueves, 2 de julio de 2015

Una buena comida antes o después de un buen crimen

Hace ya varios meses que leí Los casos de Montalbano (Salamandra, 2014), que reúne las tres primeras novelas que Andrea Camilleri escribió sobre este famoso comisario siciliano, gran amante de la comida casera y de los restaurantes familiares, que gusta del vino con moderación y que vive a pie de playa sin triturar las normas urbanísticas. Resolver crímenes es su trabajo y, entre caso y caso, se entrega a esos mínimos placeres.